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Monastir
Situado en el noreste de Túnez, Monastir es un importante centro turístico. Con su atractivo puerto deportivo y antiguo puerto pesquero, la ciudad cuenta con excelentes playas y ofrece una amplia gama de actividades como deportes acuáticos, pesca, golf y excursiones.
Ya sea que busques pasar tus vacaciones en sus playas de arena dorada y aguas cristalinas, o busques emocionantes actividades al aire libre, con una vertiginosa selección de hoteles y restaurantes, tu estancia aquí será sin duda inolvidable!
Fundada en el siglo IX sobre las ruinas de la ciudad púnico-romana de Ruspina y tradicionalmente un puerto pesquero, hoy es una gran ciudad turística, con antiguas calles y pródigos paisajes.
La combinación de la antigua Ribat fusionada con la atmósfera de los modernos complejos turísticos, la hacen un destino muy popular entre los viajeros en busca de una playa de vacaciones con un toque de historia y tradición.
Para alojarnos elegimos el Iberostar Sahara Beach, un increíble complejo vacacional a pocos minutos del centro de Monastir. Las habitaciones, modernas y decoradas en alegres colores, superaron nuestras expectativas, así como todos los servicios y facilidades del hotel.
Las playas allí son grandes y tentadoras; Skanes y Dkhila están entre las mejores. Disfrutamos mucho de los paseos en velero, aunque hay más actividades para realizar como el windsurf, buceo, submarinismo y otros deportes náuticos.
También encontrarás su lado histórico y cultural en la bien conservada Fortaleza Ribat, un antiguo lugar religioso y militar situado a orillas del río.
La fortaleza es la principal atracción en Monastir, tanto así que ha sido utilizada varias veces como escenario natural de importantes películas. Este es el lugar adecuado donde descubrir una visión de la antigua Túnez.
La parte más antigua está situada en torno a la torre del mirador, y el Museo de Arte Islámico alojado allí ofrece una gran colección de escritos antiguos, tejidos, cerámica, astrolabios y techos de madera bellamente tallada.
La Gran Mezquita Bourguiba, otra atracción de la zona, es una bella construcción del IX. La espectacular sala de oración de mármol rosa cuenta con 86 pilares que sostienen la bóveda.
Muy cerca se encuentra el Mausoleo de Bourguiba, quien fue el fundador de la moderna Túnez y su primer presidente. Las tres cúpulas verdes y doradas, y dos minaretes, marcan la impresionante entrada al complejo.
También disfrutamos de paseos a lo largo del gran puerto deportivo, muy agradable sobre todo al atardecer, por un lado con una visión del azul Mediterráneo, y del otro, las terrazas al aire libre de hoteles, cafés y restaurantes.
No podíamos irnos sin visitar la Medina, construida en el siglo XVII y rodeada de murallas almenadas. Tiene un animado zoco – mercado – y pequeños cafés donde degustar las delicias locales.
Si tienes tiempo, tómate un día para recorrer las ruinas romanas, árabes, beréberes y fenicias. O visita las cercanas ciudades de Sousse o Kairouan, donde podrás apreciar el verdadero sabor de la cultura de África del norte.
Su gastronomía se basa principalmente en aceite de oliva y especias. El plato nacional es el famoso cuscús berebere: trigo duro al vapor y sumergido en salsa, servido con verduras, pescado, pulpo, cordero o carne vacuna.
Encontrarás una gran cantidad de buenos restaurantes en el casco antiguo de la ciudad y en el puerto deportivo. Nuestro preferido, El Ferik, es un agradable lugar, ideal para probar los platos típicos - como la carne de cabra - a precios muy razonables.
A la noche, los hoteles ofrecen la mayor gama de opciones de entretenimiento, desde bares y discotecas de estilo occidental hasta las típicas fiestas árabes.
El verdadero centro de la vida nocturna se encuentra en los resorts de la vecina Sousse, mientras que Luna Mare es el mejor lugar situado fuera de los hoteles.
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